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BECAS: “Escuela de Inmunología en tiempos de Pandemia”

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BECAS: “Escuela de Inmunología en tiempos de Pandemia”

Se ofertan 10 becas para residentes y estudiantes predoctorales miembros de la SEI, para asistir a la “ESCUELA DE INMUNOLOGÍA EN TIEMPOS DE PANDEMIA” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que tendrá lugar en Santander el 19-23 Julio de 2021

Importe de las becas: 300€

Fecha límite para presentar solicitudes: 30 Junio 2021

El Programa del Curso se puede encontrar aquí:http://www.uimp.es/images/CursosAvanzados/Programa_General_Web_11_06_21.pdf

Los candidatos/as han de enviar el Formulario de Solicitud en formato Excel en el que hagan constar los méritos. El Curriculum Vitae ha de enviarse en formato CVN o CVA. Los candidatos han de añadir en el documento excel los méritos que dan lugar a la puntuación y hacer auto-cálculo de la evaluación. Las solicitudes que presenten fallos en la asignación correcta de los méritos (por ejemplo, no hacer constar correctamente el cuartil o posición de los autores en el artículo), o aquellas personas que proporcionen información que no sea veraz, quedarán excluidas de la convocatoria.

Aquellos candidatos que no envíen el Formulario de Solicitud oficial no serán evaluados/as.

Atentamente,
Junta Directiva SEI



El sistema inmunitario es el conjunto de células y moléculas que se encargan de defendernos frente a posibles agresiones. El sistema inmunitario no tiene una localización delimitada, sino que sus integrantes se encuentran en cualquier parte del organismo. El sistema inmunitario tiene dos brazos, el innato, más primitivo y cuya acción es más general, menos específica y el adaptativo, que dirige la respuesta hacia un blanco determinado y dota al sistema de una característica muy importante, la memoria. Estas ramas no son compartimentos estancos sino que interactúan continuamente la una con la otra. Podríamos decir, que la parte innata, que es más rápida, elimina parte del problema y avisa a la parte adaptativa que, tarda algo más en responder, y así le da tiempo para prepararse y dirigir todo su arsenal hacia el problema. La inmunidad adaptativa una vez ha detectado ese problema por primera vez, no lo olvida, lo guarda en su memoria, de manera que si lo vuelve a detectar, responde más rápida y potentemente.
Cada uno de los brazos del sistema inmunitario cuenta con una serie de elementos que les van a permitir cumplir con su función. Así, las células del sistema inmunitario innato son, en líneas generales, fagocitos, es decir, células capaces de reconocer determinados patrones moleculares característicos de los microorganismos, engullirlos y eliminarlos. Algunas de estas células son además el nexo de unión con el otro brazo del sistema inmunitario, ya que después de engullir y digerir los microorganismos, exponen las partes procesadas en su superficie, en una forma adecuada para que los linfocitos T los reconozcan. Los linfocitos T son componentes del sistema inmunitario adquirido, que cuenta además con otro tipo celular característico que son los linfocitos B, productores de anticuerpos. Los anticuerpos reconocen moléculas denominadas antígenos que y bloquean los microorganismos, evitando así la infección de las células diana, o bien los marcan para que sean eliminados por fagocitos o proteínas de la inmunidad innata (sistema del complemento). Hay diferentes tipos de linfocitos T, los colaboradores son como los directores de orquesta del sistema inmunitario, cuando se activan, producen una serie de moléculas que dirigen la respuesta del resto de las células del sistema en determinado sentido dependiendo a su vez de los mensajes que ellos mismos estén recibiendo. El otro tipo, los linfocitos T citotóxicos, son junto con otras células de la respuesta innata, las llamadas citocidas naturales ó células NK, el brazo armado, se encargan de eliminar células infectadas, por ejemplo, por virus. Además, el sistema inmunitario debe controlar su propio arsenal que debe desactivarse cuando el peligro haya desaparecido. Los mensajeros que utilizan las células del sistema inmunitario para comunicarse entre sí son unas moléculas denominadas citocinas. Ejemplos de ellas son los interferones, interleucina-6, etc


El profesional sanitario especialista en inmunología estudia las alteraciones del sistema inmunitario y las situaciones que se relacionan con su manejo.
El sistema inmunitario puede provocar problemas por exceso de función. Estas alteraciones se producen porque el sistema no es capaz de volver a las condiciones de reposo después de una infección, o porque se disparan las alarmas sin que haya ningún motivo para ello. Así se producen las enfermedades autoinmunes y autoinflamatorias y las alergias Las enfermedades autoinmunes y autoinflamatorias que, al menos en parte, están determinadas genéticamente, se producen por una pérdida de control de la respuesta, de manera que esta acaba dañando al propio organismo. Estas enfermedades pueden afectar a cualquier parte del organismo, ya que, el sistema inmunitario no tiene una ubicación concreta. Si el descontrol se debe al brazo adquirido tendremos una enfermedad autoinmune y si afecta al brazo innato, una enfermedad autoinflamatoria. Puede ser que el daño afecte a un sitio concreto como sucede en las enfermedades autoinmunes órgano-específicas (el páncreas en la diabetes, el tiroides en las tiroidotis, etc) o puede afectar a todo el organismo como sucede en las enfermedades autoinmunes sistémicas (artritis reumatoide, lupus, etc). En cuanto a las alergias, se deben al reconocimiento y respuesta frente a elementos no dañinos (como el polen) a través de un anticuerpo de un tipo particular (de clase IgE) que se encuentra en la superficie de unas células llamadas mastocitos que están cargadas de unas sustancias que se van a liberar cuando el anticuerpo de su superficie reconozca a su antígeno (que en este caso se llama alérgeno). Estas sustancias liberadas por estas células son las que van a causar los problemas asociados con la alergia.
El sistema inmunitario también puede provocar problemas por defectos en su función, son las enfermedades denominadas inmunodeficiencias. Las inmunodeficiencias pueden ser primarias, que se deben a defectos genéticos que determinan la falta de función de uno o varios componentes del sistema, en algunos casos se trata de enfermedades muy graves, que impiden una vida normal (inmunodeficiencia combinada grave) y cuyo único tratamiento suele ser reemplazar los elementos defectuosos con otros normales mediante un trasplante de progenitores hematopoyéticos; sin embargo, otras son alteraciones leves, incluso muy extendidas en la población (déficit de IgA). Otras inmunodeficiencias se producen como consecuencia de causas no genéticas, como es una infección viral, en este caso se llaman inmunodeficiencias secundarias y la más conocida es la producida por el VIH, que infecta a los linfocitos colaboradores (llamados también CD4+), o también por tratamientos inmunosupresores.


Otras intervenciones del profesional sanitario especialista en Inmunología no tienen que ver con situaciones de mal funcionamiento del sistema inmunitario, sino que están relacionadas con procesos donde queremos evitar precisamente, su correcto funcionamiento porque constituya un problema para la intervención que se quiere hacer en el paciente o en otros casos, porque queramos manejar la respuesta dirigiéndola según determinadas necesidades.
Así, en el caso de los trasplantes, se utilizan determinadas sustancias (inmunosupresores) que modulan la acción del sistema inmunitario para evitar un problema, el rechazo, que sería la respuesta normal del sistema inmunitario frente a la detección de componentes extraños en el injerto. El rechazo de órganos se debe a las denominadas moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad, que permiten al sistema inmunitario diferenciar lo propio de lo extraño y son diferentes entre individuos, de manera que es muy difícil encontrar a dos individuos con las mismas moléculas de histocompatibilidad a menos que sean hermanos. Cuando se realiza un trasplante las moléculas de histocompatibilidad extrañas presentes en el órgano se comportan como aloantígenos. Para disminuir en lo posible el uso de inmunosupresores, que tienen efectos secundarios como mayor probabilidad de infecciones y procesos cancerosos, el Inmunólogo estudia la compatibilidad entre el paciente y el donante, procurando que sea la máxima posible.
Otros casos de manejo del sistema inmune es la inmunoterapia. Este término es un poco confuso y nada preciso, puede aplicarse a cualquier situación en la que utilicemos cualquier elemento que vaya a servir para estimular al sistema inmunitario, reponer algún componente en el que es deficitario, dirigir la respuesta hacia un sitio concreto, cambiarla, etc. Hablamos también de inmunoterapia refiriéndonos a las terapias biológicas y aquellas modificadoras de la respuesta. La vacunación quedaría encuadrada en este apartado, ya que, consiste en inducir una respuesta frente a un agente infeccioso mediante la administración artificial de dicho agente modificado o de sus algunas de sus partes con el objetivo de que, al ponerse en contacto con el patógeno natural y, gracias a la memoria inmunológica, el sistema inmunitario repela la agresión sin enfermedad o con una sintomatología más leve. El término “vacuna” también se utiliza para la inmunoterapia que se emplea en la alergia con el objetivo de conseguir que en la respuesta frente al alérgeno se produzcan anticuerpos de tipo IgG en lugar de IgE. La inmunoterapia también se utiliza contra el cáncer, en caso de tratamiento con anticuerpos monoclonales o uso de células T modificadas que favorecen la respuesta inmunológica frente a las células neoplásicas . También en enfermedades autoinmunes se utilizan fármacos biológicos que controlan la respuesta inmunitaria perjudicial.

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